martes, 16 de octubre de 2007

Un sheriff chiquitito.

Uno que resolvia los problemas enseñandole a la gente.
En vez de matar, incitaba a lo más duro del ser humano, pedir perdón.
Era totalmente feo y chueco.
Pero en su mente una sinfonía hermosa le dictaba que este mundo necesitaba una pequeña dosis de dulzura. Solamente eso. Y era lo que predicaba. Sutileza.
Nada más.
No se puede decir que duró mucho en su cargo. pero puedo sellar con fuego que, a las pocas personas que llegó todavía se les puede percibir la sonrisa en el alma.

Para tener envidia de la gente que camina sonriendo.

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